Checklist para recibir y organizar mezclas de clientes antes de masterizar.
Un buen master empieza antes de abrir la primera pista. Y es que la forma en que recibes y organizas las mezclas de tus clientes marca la diferencia entre un flujo de trabajo fluido y un día entero perdido arreglando problemas que podrías haber evitado.
Cuando el material te llega desordenado, con nombres confusos o niveles mal ajustados, pierdes tiempo, energía y, lo peor, comprometes la calidad final.
Por eso, tener un protocolo claro para recibir y organizar todo antes de masterizar es fundamental.
Paso 1: Solicita los archivos con requisitos claros.
Dale a tu cliente las instrucciones claras y de la manera más simple posible para que sepa exactamente qué y cómo mandarte su mezcla. Una recomendación puede ser:
- Formato: 24 bits, la misma frecuencia de muestreo que la mezcla.
- Headroom: deja entre -3 dB y -6 dB de margen sin limitadores ni maximizadores.
- Sin procesamiento en el bus master (salvo que sea parte intencionada del sonido final).
- Archivo estéreo consolidado: nada de stems sueltos, salvo que sea un trabajo específico de mastering por stems.
- Referencias: nunca está de más pedirle al cliente una o dos referencias, preferiblemente en wav, de canciones del mismo estilo para saber qué tipo de sonido busca.
Paso 2: Nombres y metadatos ordenados
- Nombre de archivo: por ejemplo, «Artista_Tema_Versión.wav»
- Notas técnicas: si el cliente tiene comentarios específicos, que vengan en un documento aparte.
- Versión final confirmada: evita trabajar sobre mezclas “en pruebas”.
Paso 3: Comprobación inicial al recibir
- Abre el archivo y escucha de principio a fin para asegurarte de que no hay cortes, clicks o problemas evidentes.
- Verifica la fase y mono con un medidor.
- Comprueba el nivel de pico y RMS/LUFS para saber desde dónde partes.
Paso 4: Organización en tu sesión
- Crea una carpeta por proyecto: por ejemplo «Cliente/Disco(o Canción)».
- Guarda dentro:
- Archivo original recibido (sin tocar).
- Notas del cliente.
- Versión de trabajo (sobre la que harás el mastering).
- Configura tu DAW con la misma frecuencia de muestreo que el archivo para evitar conversiones innecesarias.
Paso 5: Comunicación con el cliente
- Confirma la recepción y el estado de los archivos (que todo está correcto).
- Si detectas un problema que deba solucionarse en mezcla, infórmale antes de seguir.
- Deja por escrito cualquier ajuste acordado para evitar malentendidos.
Un flujo limpio = un resultado mejor
Cuando los archivos llegan listos y organizados, puedes dedicar tu energía y tiempo a lo importante: hacer que la música suene de puta madre. Saltarte este checklist es invitar a errores, revisiones y pérdidas de tiempo que podrías haber evitado en 5 minutos.
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