Deja de culpar a tu equipo: el problema está en cómo trabajas

Muchos culpan a su ordenador, sus plugins o sus monitores cuando su master no suena como esperan. Pero el 90% de las veces, el fallo está delante de la pantalla: en ti y en cómo tomas decisiones.

Deja de culpar a tu equipo: el problema está en cómo trabajas.

 

Seguro que alguna vez has pensado:
«Si tuviera mejores monitores, mi master sonaría como los de X»
«Necesito ese plugin que usa tal ingeniero para llegar a su sonido»
«Con un compresor analógico lo dejaría perfecto».

Y aunque todo eso suena lógico, la verdad es que la mayoría de veces es una excusa. Un master mediocre hecho con equipo caro, sigue siendo un master mediocre.

El problema no es tu equipo, es tu criterio.

Alguien que sabe lo que hace, con monitores modestos y un DAW básico, puede sacar un master sólido. En cambio, alguien que no tiene ni idea puede tener un estudio de 50.000€ y seguir haciendo chapuzas.

Piensa en esto: si compras un coche de Fórmula 1 y no sabes conducir, no vas a ganar ninguna carrera. Lo más probable es que te estampes en la primera curva. Pues en mastering es igual: no es el equipo lo que te hace bueno, es cómo tomas decisiones.

Por qué el equipo no soluciona tu problema.

El equipo ayuda… si ya sabes qué buscas. Unos monitores de gama alta te permiten detectar matices que en otros no escucharías. Pero si no tienes el oído entrenado, no vas a saber qué hacer con esa información.

Y es que si tu master suena embarrado y lo único que haces es ecualizar graves “porque sí”, da igual que uses un plugin gratuito o uno de 300€. El resultado seguirá siendo un sonido mal balanceado.

Y lo peor es que mucha gente, al notar que no mejora, en vez de aceptar que el problema es de criterio… vuelve a gastar más dinero en más equipo. Y así entran en el ciclo eterno de “cuando me compre X, sonará bien”. Te voy a contar la realidad: no, no va a ser así.

Lo que realmente tienes que mejorar.

Si quieres que tus masters mejoren, invierte en lo único que siempre te va a acompañar, uses el equipo que uses: tu oído y tu criterio.

  • Escucha más y mejor: pon referencias de calidad en tu entorno habitual y analiza qué tienen que no tiene tu trabajo.
  • Decide antes de tocar: no abras un plugin porque sí. Ten claro qué problema quieres resolver o qué cualidad quieres potenciar.
  • Practica con lo que tienes: si eres capaz de dejar un master sólido con tu equipo actual, cuando cambies a uno mejor, vas a volar.

La mentalidad del “culpo al equipo” es peligrosa.

Cuando culpas al equipo, evitas mirar donde realmente está el fallo. Es más cómodo pensar que con un par de cacharros nuevos todo se solucionará, que aceptar que necesitas mejorar tus habilidades y conocimientos. Lo entiendo, es más fácil echar balones fuera.

Pero cada día que mantienes esa mentalidad, es un día que podrías haber invertido en entrenar tu escucha y tu criterio.

¿Sigues pensando que el equipo es la clave?

Si todavía crees que tu problema está en tus plugins o en tus monitores, estás perdiendo el tiempo. El verdadero salto lo das cuando sabes exactamente qué tocar, cómo y por qué… y eso se entrena.

 

En The Mastering Experience te enseño a escuchar de verdad, a tomar decisiones con intención y a masterizar sin depender de “milagros” de hardware o software.
Descubre cómo aquí.

No es para cualquiera, pero si estás listo para dejar de poner excusas y empezar a trabajar con criterio, ahí te lo explico todo paso a paso.

Sobre mi:

Soy Txema Moliner y me dedico al Mastering profesional. Más de 15 años trabajando con sonido, con artistas que llevan años en la escena y he enseñado a miles de personas a sacar el máximo a su música. Aquí no vas a encontrar trucos mágicos, solo sonido con criterio.

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